La Verdadera Esencia De La Seducción.

¿Por qué ya no es lo mismo de antes? ¿Por qué, cada vez que te miro, ya no siento ese cosquilleo en el estómago? ¿Por qué las sensaciones tienen menos pasión y más cotidianeidad? ¿Por qué lo nuestro es como lo de los demás?

¿Nos hemos acostumbrado el uno al otro? ¿Es posible mantener la chispa viva mientras recojo (o recoges) tu ropa interior del suelo para meterla en la lavadora? ¿Habremos alcanzado eso que llaman “complicidad”?.

Nos hemos acostumbrado tanto el uno al otro que ya ni nos acordamos de la última vez que nos dijimos “te quiero” sin que fuera un acto tan rutinario como tomar aliento. Hemos dejado de prestar atención a los pequeños detalles y ya únicamente nos regalamos algo cuando San Valentín o la Navidad nos lo dice, cuando “debemos” hacerlo y no cuando la única razón para hacerlo es porque nos queremos, nada más... y nada menos.

¿Habremos dejado atrás el amor para sustituirlo por la amistad? A base de tanto escucharlo, ¿han conseguido que nos creamos que las relaciones evolucionan, en este caso, a peor?.

Porque sí, es cierto, las relaciones evolucionan pero siempre ha de ser para mejor. Hay mayor conocimiento, mayor respeto y mayor admiración. Pero también es cierto que debe haber cosas que tienen que seguir igual: las miradas, las caricias, los besos, los abrazos, el cosquilleo en el estómago... todas esas pequeñas cosas, las que de verdad importan, son las que han de permanecer inalterables, frescas como en las primeras semanas.

Vosotros, si queréis, podéis creeros ese cuento chino de la complicidad, la amistad y la rutina. Yo seguiré enamorándome de mi pareja todos los días de mi vida. Esa es la verdadera esencia de la seducción, la que no hay que perder nunca, sobre todo con la persona que quieres.